La buena acogida de los inversores, las sólidas perspectivas de rentabilidad y el crecimiento proyectado de Faenza Capital para 2026 no han pasado desapercibidos para la prensa nacional. En las últimas semanas, medios generalistas, económicos y especializados en el sector agroalimentario han recogido la evolución de la sociedad liderada por el futbolista y empresario Fausto Tienza, destacando el cierre de su cuarta inversión en pistacho y el inicio de su actividad en el sector inmobiliario.

Faenza Capital ha anunciado recientemente la puesta en marcha de su cuarto proyecto agrícola en Castilla-La Mancha, con una inversión de 4,2 millones de euros destinada a la transformación y gestión de 107 hectáreas en Cuenca y Guadalajara. Este nuevo vehículo de inversión prevé una rentabilidad anual del 50% a partir del noveno año y una Tasa Interna de Retorno (TIR) del 20% en escenarios conservadores, consolidando su modelo basado en activos tangibles, sostenibles y de alta revalorización.

El respaldo de un perfil inversor compuesto por deportistas, artistas y empresarios ha permitido a la compañía acelerar el desarrollo del proyecto, cuya fase operativa ya está en marcha. La iniciativa cuenta con el apoyo de Glezco Asesores y Grupo Iberopistacho, y se estructura con una visión de largo plazo, con un horizonte productivo de más de 50 años.

Además del impulso en el sector agrícola, la compañía ha iniciado su actividad en el ámbito inmobiliario con un primer proyecto de gestión de apartamentos turísticos en Mérida, y trabaja ya en nuevos desarrollos en ciudades como Badajoz, Cáceres, Cádiz, Sevilla y Málaga.

Desde su fundación, Faenza Capital ha estructurado cinco proyectos con una inversión acumulada cercana a los 10 millones de euros. Para 2026, la previsión es alcanzar los 20 millones en activos gestionados, en un proceso de expansión que combina sostenibilidad, rentabilidad y desarrollo del medio rural.

El modelo de Faenza Capital ha sido destacado como una fórmula innovadora que canaliza inversión privada hacia sectores estratégicos, en un momento en el que tanto la agricultura sostenible como el real estate especializado captan el interés creciente del mercado.